Hacia el final de los 90's el cantante argentino Caludio O'Connor (ex Hermética y Malón) decidía comenzar su proyecto solista. Aquel primer disco se llamaba "Hay un lugar". El tema que deba nombre a la placa hablaba de "un lugar para encontrarnos" y se refería, entre otras cosas, a un sitio donde vivir la música pesada sin prejuicios y despegada de los estereotipos. 
Y lo hacía volcando su música hacia un costado mucho más cercano a la psicodelia pesada sabbathera de los 70 que al trash que venía haciendo con sus ex compañeros. 
Hoy, casi dos décadas después, el festival Noiseground pareciera ser aquel lugar que ansiaba en soledad el cantante. 
Foto: Leonardo Alvarez.

Porque eso fue lo que básicamente se vivió el sábado pasado en la segunda jornada de este festival que hace cinco años reúne lo más interesante del underground pesado. Un lugar para encontrarse con aquellos que viven esta música alejados de rivalidades estériles y estereotipos caducos. Un sitio para comprobar que existimos y que cada día somos más. Productores, periodistas, managers, fotógrafos, músicos o sonidistas: toda la fauna de lo que podríamos llamar stoner, y que por momentos pareciera solo existir en las redes sociales y en los créditos de los cds, pasó por las instalaciones del teatro Vorterix que desde las 17.30 fue recibiendo gente, hasta casi colmar sus instalaciones hacia el final de la jornada.
Sobre las bandas podríamos decir que nos quedamos con ganas de más Audión en todo sentido. Por un lado porque su set terminó siendo demasiado corto para la expectativa que había generado la vuelta de una dupla integrada por dos ex Natas de la talla del bajista Gonzalo Villagra y el baterista Walter Broide, pero además porque los problemas su guitarrista y sus pedales lo invadieron casi todo. 
Por su parte tanto Sutrah como Banda de la Muerte cumplieron con su cometido, con performances parejas y prolijas pero que no destacaron demasiado. 
Foto: Leonardo Alvarez
El cierre fue para la nueva aplanadora del heavy argento: Los Antiguos, quienes a pesar de un sonido no del todo nítido el cual impedía apreciar los interesantes arreglos de guitarras, conformó a una audiencia cada vez más numerosa y entusiasta con algunos temas que ya podrían ser catalogados como verdaderos hits de la actual escena.

Pero llegados a este punto ya los detalles no importaban tanto como el festejo de haber logrado realizar esta tan postergada segunda fecha (suspendida originalmente y trasladada en día y lugar) y en definitiva consolidar lo que el Noiseground Festival es: un lugar para disfrutar de esa música extraña y extrema que casi nunca tiene un espacio para expresarse.
Foto: Leonardo Alvarez.

Por eso vale la pena un párrafo aparte para la sorprendente actuación de Sur Oculto. Los cordobeses tenían la difícil tarea de realizar la previa de Los Antiguos. Sin embargo tema tras tema lograron disipar toda duda a puro semi apocalíptco y progresivo a la vez funk-metal. Salidos como de las peores mentes de un Les Claypool provinciano, este trío sin cantante ni guitarra se metió al publico en el bolsillo con solo un bajo, teclado y batería, y una actitud que partió culos al por mayor.
Y quizás una frase sobre ellos sea la que mejor describa este nido para los coleccionistas de emociones fuertes y rarezas musicales en que se ha convertido este festival: "en cualquier otro lugar los echaban a patadas, acá se ganaron al publico a pura música".  

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