PH: Pablo Gándara (Ver album completo)
En el marco del "Dystopia World Tour", la banda del Colorado volvió nuevamente a América Latina, no solo por los ya clásicos países del sur sino que además la banda se dio el lujo de dar cuatro shows en Argentina: dos en Neuquén, siendo la primera vez que la banda visita esa provincia, y dos en Buenos Aires. Dave ya debería tener la ciudadanía argentina y tocar cuando quisiese, es un clásico.

Las puertas se abrieron cerca de las 19:30hs, momento en que los locales Helker salieron con todo a telonear a Mustaine y compañía por segunda vez en su carrera. Los comandados por el enorme Diego Valdez dieron un buen show a los presentes como para ir amenizando la velada y poder así tranquilizar a las fieras, que solo pensaban en ver a su banda favorita.

Apenas pasadas las 21:00hs, la Sinfónica salió a escena y, como durante toda la gira, haciendo "Hangar 18", una gran elección para dar apertura al show. Cabe destacar la gran incorporación de Kiko Loureiro en la guitarra. Muy buena elección. En ningún momento le pesó el show a este experimentado guitarrista brasilero.

A continuación, entonaron "The Treat Is Real", perteneciente a su último disco, "Dystopia". Le siguió la sorpresa de la noche, "Rattlehead”, un himno para todos los fans de ley. La banda siguió su set entrelazando clásicos como "Wake Up Dead" e "In My Darkest Hour", con otras como "Poisonous Shadows" o "Fatal Illusion", ambos de su último disco, como también el gran instrumental “Conquer Or Die”.

El sonido fue perfecto. A la banda se la notó siempre afilada. Y el público? Desquiciado. Fue ahí que "Tornado Of Souls" arrasó con las pocas almas que quedaban en pie. Le siguió "She-Wolf", "Poison Was The Cure" y "Sweating Bullets". Nada se puede decir del belga, Dirk Verbeuren (Soilwork), un laburo extraordinario tras los parches. Ojalá podamos disfrutarlo por mucho tiempo en la banda. A continuación, una guitarra clásica apareció en escena. Llegaría el momento de “A Tout Le Monde" con una gran intro de Kiko, que de guitarra clásica sabe y bastante. Le sucedió "Trust", personalmente uno de mis favoritos. Le siguió "Dystopia" y a continuación, el himno: "Symphony Of Destruction" y su ya clásico cántico “aguante Megadeth”, que hizo vibrar y saltar a todo el público que llenó el Luna Park, desde el campo a las plateas. La banda cerró su set con "Peace Sells", pero aún habría más...

Los músicos fueron a refrescarse al backstage y para mantener el estadio en llamas, la gente coreo a más no poder el nombre de la banda y su líder. Dave salió emocionado y, entre besos y abrazos, informó al público argentino que no volverán a estas tierras por un buen rato. No aclaró si se trata de un tiempo de descanso total o simplemente evitar las giras mundiales. Lo cierto es que fue un instante emotivo que sumó un poroto al excelente show de la jornada, el cual cerró definitivamente con "Holy Wars... The Punishment Due". Una vez más, Megadeth no defraudó.


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Texto y Fotografías: Pablo Gándara

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