El domingo 12 de este mes en Pulse, un recurrido club gay de Orlando, ocurrió la que es considerada la peor matanza en Estados Unidos desde el 11-S. El atentado tuvo lugar a las 2 am con la irrupción con arma de asalto de Omar Siddique Mateenque antes del ataque había jurado lealtad al ISIS, y posteriormente se suicidó. El triste saldo fue de 50 muertos y 53 heridos. Y nosotros, los fanáticos del metal debemos estar de hombro a hombro con la comunidad LGBT.

Para los bangers los conciertos y los festivales no son sólo la oportunidad para ver a nuestros ídolos en vivo, sino que también es lugar para conocer e integrarnos con otros bangers. Es donde podemos ser nosotros mismos, relajarnos con gente como nosotros y dejar pasar por alto cualquier mirada extraña. Es donde no eres juzgado por tu polo de Megadeth o Metallica, o por tu cabello largo, o por tus tatuajes y piercings. Es donde podemos mostrar solidaridad con los demás. ¿O eres de los que no ayudas a levantar a los caídos en el pogo?

Ahora imagínate qué sería de tu vida si todos los días, sin excepción, te tienes que vestir "formal", amarrar tu cabello o posiblemente cortártelo, cubrir tus tatuajes de pentagramas o demonios, y tratar con todas tus fuerzas de no mencionar a Venom en una conversación cualquiera. Imagínate tener que usar pronombres neutrales sobre tus amigos todos los días porque estás pendiente de que reaccionen mal si usas "él" o "ella". Imagínate que ir por la calle de la mano con tu pareja banger se vuelva una constante preocupación por si alguien les grita "¡raros!", o peor, que te amenacen o intenten agredirte físicamente. Imagínate que darle un beso en la mejilla a la persona que te gusta se vuelva algo arriesgado y políticamente incorrecto con potenciales consecuencias. Imagínate que por ser quien eres tu familia no te quiera llevar a reuniones. Imagínate que ir a un baño público que te corresponde se vuelva parte de un candente debate entre abogados y congresistas. Imagínate que todo eso que mantienes dentro ti es tu verdadero tú. 

                                 La Policía de Orlando a la mañana siguiente del atentado

Si tú eres metalero, entonces probablemente sabes lo importante que puede ser para ti un sitio donde puedas ser tú con tu cabello suelto y donde puedas cantar fuertemente los himnos de metal que tanto te agradan sin que te vean raro. Si tú eres metalero, no te imaginarías lo horrible que sería escuchar que uno de "tus" sitios favoritos del fin de semana ha sido el escenario de violencia y muerte, o qué se siente sabe que alguien te quiere muerto por como eres, o que uno de tus compañeros de headbanging y cerveza vio un arma frente a sus ojos antes de ver oscuridad.

Jodido, ¿no es así? Para muchos gais, lesbianas, bisexuales y transexuales los designados bares o clubes "de ambiente" son los únicos sitios fuera de sus hogares donde pueden ser verdaderamente ellos, donde sus acciones son libres y relajadas, sin miedo a que piensen mal de ellos. Esa es la realidad que tienen que vivir. Y lo último que piensan es que un fanático religioso enloquecido entrará con un arma para acabar con sus vidas.

Estoy seguro que nadie podrá saber lo que los sobrevivientes o los familiares y amigos de las victimas del atentado deben estar atravesando en este momento. Un hecho que dio vuelta al mundo de este atroz crímen fue el envío de mensajes por celular de Eddie Justice, una víctima, a su madre desde el baño del club Pulse, diciéndole que estaba a punto de ser asesinado, y que solo sentía horror, ira y tristeza. Ni qué hablar de lo que esa madre sintió en ese instante y sentirá por el resto de su vida.  

En los últimos años se ha demostrado que este tipo de odio que lleva a cometer atroces crímenes es derrotado por una cosa: la solidaridad, y todos debemos ser parte de ello. La comunidad metal, en su mayoría, invita y acepta a la comunidad LGBT de una forma que otros grupos sociales no lo hacen, probablemente porque sabemos qué se siente ser excluido estúpidamente por un modus vivendi distinto. Claro, son ejemplos totalmente distintos, pero no ajenos a la intolerancia. Y hay que aclarar también que la aceptación de dicha comunidad se da casi exclusivamente en Europa y Estados Unidos, sociedades con una mentalidad mucho más abierta que la nuestra, la latinoamericana, donde el machismo, el racismo y el clasismo son pan de cada día. Pero lo importante está claro: somos una comunidad unida.

Han pasado unas cuantas décadas para que el metal deje de ser visto como una cultura de delincuencia y drogadicción, para ser visto actualmente como el movimiento pasional y cultural que es (además de que se ha vuelto negocio, claro). En latinoamérica recién se hizo realidad hace unos pocos años. De la misma forma, pero lentamente, se está aceptando en nuestra sociedad a la comunidad LGBT, y será cuestión de tiempo para que las viejas generaciones intolerantes vayan muriendo, para darle paso a una nueva sociedad que crezca sabiendo que todos somos iguales, sin importar creencias y condiciones.

Si se preguntan qué ídolos del metal son abiertamente gais pues tenemos a Paul Masvidal y a Sean Rienert (Cynic), a Steve Brooks (Torche), a Gaahl (Gorgoroth), y el caso más conocido: a Rob Halford (Judas Priest), siendo este el primer artista metal en reconocer su homosexualidad al mundo, después de años de depresión y un intento de suicidio por no poder hacerlo por miedo de perjudicar su carrera (y posiblemente su relación con sus compañeros de banda). Como pueden ver no son muchos ejemplos, y todavía deben existir algunos ídolos del metal que, por miedo a la intolerancia y a poner en riesgo el trabajo de sus vidas, siguen reprimiendo su homosexualidad. 

El "Metal God" Rob Halford

Gaahl y su novio

Gaahl y su novio

Y si después de estas extensas palabras quieres saber el primer paso para hacer realidad la aceptación de la comunidad LGBT y de cualquier comunidad en general, debes empezar por ser tolerante con todos a tu alrededor. En tu escuela, universidad o trabajo debes ser tolerante con este y cualquier tema en cuestión. Todos pensamos distinto, pero tenemos en común el sentimiento de aceptación, el dolor por ser discriminado y la rabia por la injusticia. Nosotros podemos cambiar esto, y no debemos esperar a que existan más tragedias para ponernos de pie y decir "¡Basta!". Empieza dando el ejemplo. Y como metaleros debemos demostrar que no somos una comunidad que promueve el odio, sino la unidad. No se trata de decirle "¡Jódete!" a alguien, sino de creer realmente en la igualdad y decirle "Ven, puedes estar seguro aquí" a un alma que vaga con miedo en el exterior.
Esta canción de Accept por ejemplo trata de la lucha de la gente homosexual contra la intolerancia, y cuenta sobre la historia de alguien que no sabe aún cual es su sexualidad. Por esto la banda estuvo un tiempo envuelta en rumores de la homosexualidad de sus miembros, sobre todo de Udo Dirkschneider, quien ya en un entrevista antigua desmintió que sea gay, pero que no tendría ningún problema en admitirlo si lo fuera.

Orlando fue el lugar donde nació Chuck Schuldiner, fundador de Death, y siempre lo puso en el mapa como una de las mejores cunas del metal extremo. Ahora mismo, en nuestra televisión y en las redes sociales, es una ciudad marcada por la tragedia, la intolerancia y la muerteNo hay nada bueno en eso. Somos seres humanos por favor, somos racionales y nos merecemos algo mucho mejor que masacrarnos entre nosotros. 
Como dice antes, el primer paso es empezar por nosotros mismos. No pierdas tu tiempo compartiendo noticias o blogs que traten del tema para aliviar tu conciencia, debes ser mejor persona con todos a tu alrededor. Porque si no lo eres, ¿con qué derecho exiges igualdad y respeto a los demás? NO A LA INTOLERANCIA, NO A LA VIOLENCIA.

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