Hoy revisaremos cada portada de los discos de Slayer, desde el Show No Mercy hasta la última producción, Repentless. La banda no es solo música, ya que el arte de sus álbumes irán a la historias como uno de los más controversiales y sangrientos de la historia del metal. Revisaremos todas y cada una de las portadas de los gigantes del thrash, viendo como la estética de Slayer ha cambiado en sus 32 años de existencia.

Show No Mercy (1984)

Esta portada fue pintada por el padre de uno de los roadies de Slayer, siendo el imponente debut de la banda una mezcolanza sorprendente de lo sublime y lo satánico. El logo también juega un importante rol para esta portada, ya que define el estilo icónico e intenso que la banda quiso transmitir. Y como no mencionar al imponente dibujo, casi caricaturesco, de Baphomet.

"Eramos solo unos niños, no teníamos ideas para nuestro arte", admite Kerry King para Metal Hammer en el 2015. "Recuerdo haberle mostrado al artista diversa imágenes de cómo estábamos en el escenario para la base del dibujo de Baphomet, para así recrear la agresividad que queríamos transmitir. ¡Y así se hizo realidad!".

Hell Awaits (1985)

Tom Araya le contó a The Quietus que el artista Alberto Cuellar hizo esta portada en una noche. Posiblemente el hecho de acelerar el proceso de diseño de la misma hizo que los demonios luchando en los fuegos del infierno se vean tan poderosos, y con un diseño inspirado claramente en el cómic "Heavy Metal" de 1977. Increíblemente nadie notó esto (o al menos volverlo público) hasta el año 2011, donde el blog "Bang Your Head Or I’ll Rip It Off" subió unos PDF de la historia Approaching Centuri, dibujado por el artista francés Jean Giraud. Cualquiera sea la razón, el dibujo de Cuellar de semejante pelea en un radiante infierno realmente volvió a esta portada una pieza de arte de culto en el metal.

Reign In Blood (1986)

"Aquí ya hemos madurado mucho", dijo Kerry King sobre la portada de su tercera producción, que llevó al arte de Slayer todavía más al fondo del infierno, abajo hasta lo más oscuro de las raras cavernas de la morada de Satanás. La retorcida perspectiva, los trastocados rostros, los colores mezclados con sombras, y los polémicos sirvientes del macho cabrío con los miembros erectos, le dieron al primer trabajo de Larry Carrol con Slayer un genuino aire de inquietud. Aunque no todos apreciaron inicialmente este radical arte. "Nadie en la banda quería esa portada", contó Kerry King a Metal Hammer en 1987. "Estuvimos estancados con el. Alguna mente perturbada apareció con esta portada. Y terminó siendo la elegida".

South Of Heaven (1988)

Ese arte demente volvió a aparece en una portada de Slayer, dando un distintivo y oscuro legado que se formó en Reign In Blood, cerrando los años 80's con el cliché del arte ocultista del metal. Para esta portada Larry Carrol trabajó con el ilustrador Howard Scharzberg (cuyas iniciales están escritas en la parte inferior derecha de la portada, sobre la sangre). Un enorme cráneo quebrado, atravesado por una cruz invertida, sobre un río de sangre y al frente de una catedral, y con animales desfigurados en las cuencas del cráneo, fueron los rasgos que quedaron impregnados en los ojos de los fans del metal que presenciaban una época distinta de la banda. Una portada increíblemente bizarra.

Seasons In The Abyss (1990)

De nuevo un enorme cráneo aparece en una portada de la banda, marcado con cruces y vomitando pequeños cráneos y cruces en un agujero con forma de cruz invertida y rodeado de calaveras. Es una imagen realmente trastornada, incluso para el ya conocido arte de Larry Carrol. Atrae, y a la vez espanta, cómo está estilizado el cráneo con líneas negras gruesas y una mirada perdida y caótica, que hace verlo como el rostro de un maníaco homicida. Resulta gracioso como en su momento esta portada también fue parodiada por la propia banda, lanzando las tarjetas de navidad de Slayer, en donde el cráneo tenía una gorra de Santa Claus y una barba, rodeada de papel de regalo y caramelos, y con el agujero de la base modificada como un árbol de navidad. Raro.

Divine Intervention (1994)

Más y más huesos en esta portada de Slayer, pero esta vez con un arte completamente distinto a lo tradicional de la banda. El clásico pentagrama de los thrashers esta vez están acompañado de un portal de piedra que te lleva a otra dimensión, materializado con un híbrido imposible de un esqueleto con un cráneo intimidante. El nuevo artista de la banda, Wes Benscote, combina unas espadas medievales con una vista del cosmos, dando una portada hasta hermosa. Los años 90 fueron años de cambios radicales para los héroes metaleros de los años 80, y el arte de Benscote le dio un aire de frescura a Slayer, quien ya había trabajado con Black Sabbath, Dio, AC/DC, Autopsy, Bloodbath y Cattle Decapitation.

Undisputed Attitude (1996)

Es posible que muchos no consideren este álbum como parte de la cronología de los LP de la banda, debido a que es un álbum lleno de covers de punk rock, y seguramente lo primero que desanima a cualquiera de curiosear en el es su portada. Wes Benscote tuvo una perspectiva diferente para este álbum, y utilizó una fotografía del público de un concierto cualquiera de Slayer, donde unos fans furiosos son distorsionados con efectos de edición para hacerlos ver "tenebrosos". En la biografía oficial de la banda, "The Bloody Reign Of Slayer", de Joe McIver (2008) este comenta: "Esta portada... fue un producto que Slayer y sus fans no merecían. La imagen preocupó a todos de que la banda estuviera perdiendo el toque. O peor, el entusiasmo...".

Diabolus In Musica (1998)

El thrash seguía atravesando una época difícil, y conforme se acercaban al nuevo milenio la situación no tenía buena cara todavía. Cada una de las bandas del Big Four visiblemente atravesaban una crisis de confianza, haciendo que su sonido original  y su visión cambiaran de rumbo (y seguramente por compromisos contractuales) hacia un sonido más mainstream del que ya habían abrazado. Y Slayer tomó la drástica decisión, al igual que sus colegas, de cambiar el logo de toda la vida. Esta vez usaban uno más pequeño, con forma de runas y de un clásico blanco y negro. Pero el cambio más radical fue dejar atrás el arte de la pintura, y utilizaron una fotografía preparada por primera vez. Aunque la portada, gustos apartes, se ve realmente buena y tenebrosa, sigue sin ser el Slayer de toda la vida.

God Hates Us All (2001)

El nuevo milenio llegó y se esperaban cambios positivos con mucho ánimo. Y esta vez habían dos versiones de la portada: la principal con unas figura geométrica formada por cruces doradas en un fondo blanco. Muy simple para ser la principal, ¿no?. Pues el motivo es obvio: la portada "secundaria" estaba en el interior del álbum, puesto que era demasiada controvertida para ser comercializada, pues se mostraba una biblia con varios clavos incrustados en el, junto a un pequeño charco de sangre y el logo tradicional de Slayer. Esta decisión fue muy acertada, pues llenó de esperanzas a los viejos fans de volver a la clásica polémica que siempre generaba la banda a donde vaya.

Christ Illusion (2006)

¿Hablábamos de generar polémica? Esta vez Slayer volvía con todo. Comenzando con el regreso del baterista original Dave Lombardo, la banda lanzó una de las portadas más brutales de su historia, el cuál tenía muchas cualidades de sus años dorados, incluso mejor aún. ¿Hace falta explicar por qué? El arte de Larry Carroll habla por sí mismo: estamos ante una portada que podría llamarse el orgasmo de cualquier sacrílego, donde un Jesucristo drogadicto, tuerto, tatuado y mutilado yacía sobre un mar de sangre, al lado de varias cabezas mutiladas, entre las que destaca la de la Madre Teresa de Calcuta. Aunque hay que destacar que brillaba la ausencia del logo clásico de Slayer para considerar esta portada como 100% perfecta. Por supuesto esta ha sido censurada en una infinidad de países, y requirió una portada alternativa para que sea comercializado. El arte le gustó tanto a Kerry King que no dudó en comprar el cuadro original en un bloque de madera de 4'x4'. Definitivamente el cuadro perfecto para colgar en la sala de tu casa o departamento.

World Painted Blood (2009)

Esta portada es más sencilla, elegante y conceptual, y con la aparición en primera plana del clásico logo de Slayer lo volvió un arte muy querido y respetado por los fans. Lo más peculiar, y que definitivamente no nos esperábamos, es que para entender el diseño completo del arte debíamos comprar las 4 diferentes versiones del álbum y juntarlos para crear un mapamundi sangriento, con patrones oscuros llenos de huesos y cráneos.  Y aunque a priori se veía como una medida para persuadir al público y evitar bajas ventas, artísticamente llegó a satisfacer a fans y extraños.

Repentless (2015)

Llegamos finalmente a la más reciente producción de la banda, y el que posiblemente se trate del último disco de Slayer. El encargado de la portada fue Marcelo Vasco, que no dudo en utilizar la esperada imagen sangrienta, feroz y perturbadoramente irrespetuosa con la religión que los gigantes del thrash nos tenían que dar. Vasco comentó: "Quería hacerlo lucir como una de las portadas clásicas de la banda. No estamos para algo 'nuevo' o 'diferente', o para algo 'moderno' y 'experimental de mierda'. ¡Eso es aburrido! Esta vez hay algo peculiar: la última vez que vimos a Jesús en una portada de Slayer aparecía mutilado. Esta vez, sus ojos están llenos de lágrimas de sangre, lo que lo hacía ver terrible, y no podíamos evitar sentir pena por él".

Y aunque estamos ante un disco sin Jeff Hanneman, y algunos lo consideren irrespetuoso para la memoria del blondo guitarrista, debemos aceptar que el arte nunca se detiene. Y para bien o para mal, estamos ante una de las mejores portadas del 2015 y de la discografía de Slayer.


Recuerda que Slayer será cabeza de cartel del festival Bloodstock el día 14 de agosto. Entra aquí para más información.

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