Una cosa queda clara, y es que para que un disco sea un éxito, no siempre es necesario que tenga meses y meses de grabación detrás. Parece increíble, pero muchos de los álbumes clásicos que hemos escuchado, fueron grabados apenas en unas pocas horas, ya sea por reducir los costos altísimos que implica producir un disco, el afán de cumplir los plazos establecidos por las disqueras o porque simplemente las cosas se dieron así. 


Led Zeppelin - Led Zepellin (1969) 


Este disco fue el debut de Led Zepellin, sin duda una de las bandas que marcaron la historia del rock con riffs de guitarra memorables y la poderosa voz de Robert Plant. Aunque fue grabado en un plazo un poco mayor a un día (36 horas), el álbum Led Zepellin traía clásicos como "Dazed and Confused" y "Babe I'm Gonna Leave You".

¿Por qué se grabó tan rapido? La banda todavía no había firmado su contrato con Atlantic Records, por lo que Peter Grant (manager de la banda) tuvo que poner de su propio bolsillo para pagar el costo de cada sesión, así que no había tiempo que perder.

Black Sabbath - Black Sabbath (1970) 


Los creadores del heavy metal no necesitan introducción. Ozzy Osbourne, Tommy Iommi, Geezer Butler y Bill Ward grabaron su disco debut el 16 de octubre de 1969 en los estudios Regent Sound en Londres, lo mezclaron al día siguiente y estuvo.

Fue una sola sesión que duró unas 12 horas y que según Iommi, fue una lucha contra el tiempo. "Pensábamos, 'tenemos dos días para hacerlo y uno de esos dos días lo tenemos que ocupar en mezclar', así que lo tocamos en vivo. Ozzy estaba cantando al mismo tiempo; sólo lo pusimos en una cabina diferente y sale", dijo en una entrevista para el libro The Story of Black Sabbath: Wheels of Confusion.

De esta obra se desprendieron temas como "The Wizard", "N.I.B" y "Black Sabbath". 



The Beatles - Please Please Me (1963) 


The Beatles, son indiscutiblemente la banda de rock más grande del siglo pasado y 'Please Please Me' fue el inicio de su éxito. Grabado el 11 de febrero de 1963 en los estudios de EMI en Londres, demoró tan solo 9 horas y 45 minutos en completarse. En ese tiempo se grabaron "Twist and Shout", "There's a Place", "Anna", "Misery", "I Saw Her Standing There", "Boys", "Baby Its You" y "Do You Want To Know a Secret".

Se tuvo que grabar rápido porque a Parlophone (el sello discográfico) no le alcanzaba el dinero para más sesiones, por lo que Harrison, McCartney, Lennon y Starr reprodujeron lo que era el sonido del grupo en sus conciertos en el mítico Cavern Club. 

Al poco tiempo de su lanzamiento (que fue el 22 de marzo de ese mismo año), The Beatles alcanzaron el tope de todos los listados y empezó la Beatlemania.

Otras canciones incluídas en el álbum como "Love Me Do", "P.S I Love You", "Please Please Me" y "Ask Me Why" ya habían sido publicadas como sencillos.  



Bruce Springsteen - Nebraska (1982)



Antes del éxito de "Born in the U.S.A", Springsteen se encontraba en una de las etapas más oscuras de su carrera musical. Fue por esto, que el 3 de enero de 1982 grabó Nebraska, un álbum de folk en formato acústico con letras sombrías, desde su casa en Nueva Jersey, valiéndose simplemente de su guitarra, una armónica y una grabadora de cuatro pistas. Aunque unos días despues tocó las canciones con su E-Street Band, prefirió los demos que grabó en su casa y así se publicó. 



The Black Keys - Thickfreakness (2003)


Este dúo de power rock no siempre fue tan masivo como lo es hoy en día. A comienzos de este siglo, los Black Keys estaban en el proceso de grabación de su segundo disco que fue financiado por el sello independiente Fat Possum Records, contando con un presupuesto bastante corto.

La historia cuenta que Dan Auerbach (guitarra y voces) y Patrick Carney (batería) gastaron gran parte del dinero que les había dado la disquera para pagar su hospedaje, por lo que volvieron al sótano de la vieja casa de Carney para grabar el disco en una sola sesión de 14 horas en diciembre del 2002.

El resultado fue un disco que los posicionó en el mapa del rock estadounidense y consolidó su sonido de 'garaje' que combina elementos del indie-rock con blues.


Bonus:

The Rolling Stones - Jamming with Edward! (1969)

Jamming with Edward! es una de las joyas escondidas del rock clásico que se grabaron en la década de los sesenta. Como su título lo dice, la grabación viene de una serie de 'jams' que la banda tocó mientras esperaban a que Keith Richards llegara a las grabaciones de su álbum Let it Bleed en 1969.

La leyenda cuenta que Richards se molestó con el productor Jimmy Miller, quien decidió reforzar la grabación de las guitarras en el disco, y entonces llamó al virtuoso Ry Cooder. Para Richards esto resultaba indignante y ofensivo así que, a manera de protesta, faltó a varias de las sesiones de grabación.

Jamming with Edward! resultó en un disco al que nunca se le hizo mucha promoción y que vale la pena escuchar: 

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